Un verano entre eclipses

Así como compartía momentos de reflexión con mi abuelo, también compartía varias tardes a la semana un paseo con él desde casa para poder asistir a las clases de danza clásica, desde pequeña me había apasionado el ballet. En aquella época mis padres y su socio gestionaban dos salones de peluquería y estética en Barcelona. Los más vanguardistas del momento, importando las tendencias y productos de Londres y París, con solárium importado de Alemania, así como participando en competiciones y eventos internacionales. Yo y mis hermanos no los veíamos mucho, incluso le habían ofrecido presidir el gremio de peluquería pero lo rechazó para disfrutar del poco tiempo libre con su familia según había escuchado.

Foto exposición Arte en el Vestuario MEAM

Mi madre me inscribió en la compañía de ballet Joan Magriñá y mi abuelo dos tardes, a veces tres, a la semana, dejaba el lienzo y la pintura, los planos de arquitectura a un lado y nos íbamos los dos caminando hasta el centro del barrio gótico de Barcelona, donde estaba situada la escuela.

Se accedía por una pequeña puerta en un edificio antiguo de la calle Petrixol, después de subir las escaleras estrechas y oscuras hasta el primer piso, se abría la puerta para dar paso a un ambiente totalmente distinto, lleno de luz, de notas musicales y de piano, amabilidad y como no dedicación, disciplina, sacrificio y trabajo.

Para mí, nuestra clase era la mejor situada, me impresionó la primera vez que la vi, era un mini teatro con butacas, las barras se situaban alrededor del escenario y una más larga transversal posicionada en medio, el escenario se encontraba decorado con dos grandes cortinas rojas a los lados. Una vez subías al escenario podías ver entre la penumbra las butacas y la puerta de entrada a la izquierda, al fondo de la sala. Había realizado clases de danza en el colegio y al ver la clase me di cuenta que esta escuela no era lo habitual. A través de cada clase aprendía a sentir cada músculo de mi cuerpo, a hacer consciente cada movimiento, a sentir dolor más intenso o menos durante los ejercicios de piernas en la barra.

La memoria muscular sirve para aprender lo que haces, si repites un movimiento las suficientes veces el cuerpo nunca lo olvida, si lo realizas mal, lo memoriza mal. Nuestra profesora mientras nos observaba, desde el inicio del calentamiento hasta las mini coreografías de pliés y piruetas que daban el punto final a la clase nos iba corrigiendo cada postura, cada posición, al ritmo de la música de piano.

 Llegado el momento, eres capaz de hacer cosas mentalmente de un modo distinto de aquel en el que actúas, gracias a la memoria muscular puedes escribir un email, conducir, colocar cualquier decoración en casa, un deporte o interpretar una obra maestra que ejecutas de manera inconsciente y tu mente adapta de una manera propia a quien tu eres. Cada persona mueve su cuerpo de manera diferente, intrínseca a su ser. Si haces algo el tiempo suficiente es tu cuerpo quien toma las riendas, se aprende la rutina de una manera que tu mente nunca podrá alcanzar, tu cuerpo manda, genera la consciencia y la envía a tu mente para analizarla, la objetiviza para convertirla en un programa como si de un ordenador se tratase y la archiva. No es el cerebro el que genera la consciencia ni te hace consciente sólo genera memoria y acciona programas.

 Como explica la Ley de Bohm y su concepto cuántico, la energía está situada en el campo cuántico y es consciencia. Nuestro cuerpo emite energía y esa energía es consciencia, somos un campo de energía consciente. Nuestro cuerpo siente y te hace consciente de como hacer las cosas que has aprendido o hecho porque esperas hacerlas una y otra vez desde la infancia, como montar en bici, nadar o realizar un arabesque. Movimiento técnico de danza clásica que requiere control corporal, postura etérea y gracia debido a que una de las piernas sostiene todo el peso mientras elevas la otra hacia arriba.

 

Algunas tardes acabábamos la clase y venía mi padre o mi madre a buscarme, con lo cual, para mí era una ventaja porque iba a la clase de danza de nivel superior y me sentaba junto con la profesora a observar cómo bailaban, ya fuese danza clásica o española, observaba como realizaban cada movimiento, como se sostenían en sus puntas y bailaban como si fuese fácil, de manera ligera y etérea o con fuerza y pasión al ritmo estrepitoso de las castañuelas.

Los movimientos son recurrentes, tu cuerpo se pone en posición solo viendo a otra persona realizarlos, sabes lo que hace falta, junto con la economía implacable de convertirlo en hábito inconsciente. A través del gran espejo enfrente de la sala podían ver cada movimiento corporal y corregirlo en cada ciclo de repetición.

 Los días pasaban y mi cuerpo se iba habituando a los movimientos, cada vez aguantaba más, adquiría más seguridad hasta que una de las tardes al acabar, por sorpresa, nuestra profesora nos dijo que teníamos que ir a la sala de clase de las mayores, no sabíamos por qué. Esa tarde llevaba un maillot y medias negras con unos calentadores rojos cubriéndome las piernas hasta los muslos destacando a través del espejo con la panorámica rosada y blanquecina. Poniéndonos a todas en línea nos hicieron hacer unos ejercicios. De repente del grupo reducido que éramos, me escogieron a mi y a otras 5 compañeras más. Íbamos a participar en la ópera Falstaff en el Teatro del Liceo como cuerpo de baile para algunas escenas, nos convertiríamos en hadas del bosque y como bailarinas de la compañía cobraríamos nuestro primer sueldo. Era un sueño hecho realidad, esa noche en la cama imaginaba e imaginaba sin parar como sería, aprendí en ese momento que era trabajar en lo que te apasionaba. Estaré siempre agradecida a la compañía y a sus profesores por la magnífica experiencia.

Comenzaron los ensayos y las clases pasaron a ser tres veces en semana y los sábados durante toda la mañana hasta mediodía disfrutábamos en las clases de baile situadas en el Teatro del Liceo. Nos sentíamos como auténticas bailarinas profesionales, rebosábamos de la emoción, pero también implicaba horas de sacrifico y trabajo detrás.

 Los movimientos corporales se graban en el cerebro creando un atajo entre el movimiento y la acción, es la programación neuronal y lingüística, todo movimiento corporal queda programado en el cerebro a través de enlaces neuronales, generando a su vez, archivos de memoria a largo y corto plazo. Creando una rutina para que el cerebro responda a la velocidad de la luz con la información aprendida.

 En nuestras primeras clases en el Liceo aprendimos los saltos, horas de repetición saltando hasta quedar nuestros pies en punta y caer después en un semi plié en segunda o en quinta posición. Aquella mañana aprendimos que había que saltar con impulso y caer con suavidad y ligereza de la manera más silenciosa posible, como una hoja que cae del árbol en otoño.

La profesora nos paró y dijo en un tono serio:

–       Está retumbando toda la sala con un ruido espantoso, caéis formando un estruendo, ¡vais a romper el suelo!

 Continuamos las repeticiones y en la sala volvió a reinar el sonido de una caída conjunta delicada acompañada del susurrante crujir de la madera del suelo al compás del piano.

Al acabar, con un hambre feroz, nos dirigimos a la puerta de salida, mi canguro me esperaba aquel día.

Mientras andábamos por el ancho pasillo, nos cercioramos de una puerta a nuestra derecha, con mucha curiosidad por la novedad, nos aproximamos y vimos sorprendidas la gran sala de butacas rojas y el gran Teatro al fondo. Impresionadas todas, en silencio, entramos lentamente sin hacer ruido, mirándonos unas a otras, muriendo por dentro de entusiasmo por sentir el ambiente que reinaba en la gran sala, medio en penumbra mientras nos adentrábamos lentamente por el pasillo lateral hasta el escenario vislumbrábamos los palcos alrededor, las lámparas doradas, y las dos grandes cortinas rojas que decoraban y arropaban el escenario.  

La emoción iba pudiendo con nosotras y una de nosotras dijo de repente:

-No hay nadie! ¡Vamos al escenario!

La corriente emocional pudo con nosotras y con la respiración contenida corrimos haciendo el menor ruido posible y subimos por el pequeño tramo de escaleras laterales hasta el escenario. Desde arriba, todas formando una línea miramos al frente, hacia el gran espacio que se encontraba ante nosotras, en segundos, nos miramos unas a otras, exaltadas y llenas de ilusión no pudimos impedirlo y nos abrazamos en grupo saltando y gritando de alegría, expresando nuestra emoción incontenible.

De repente escuchamos un grito:

-Hey vosotras! ¡No podéis estar ahí! 

-No tenéis permiso para entrar aquí!

Todas gesticulamos asustadas y bajamos corriendo por las escaleras laterales pensando en un posible castigo por parte de nuestra profesora. Nos disculpamos con el conserje, diciendo temerosas que no volvería a repetirse mientras en nuestras caras se dibujaba una sonrisa de felicidad a pesar del posible castigo.

Llegamos a la puerta de salida lateral donde nos esperaban volviéndome a hacer consciente de que estaba deseando llegar a casa para comer.

 La memoria muscular es como el piloto automático, igual que en un vuelo el capitán decide activarlo en el momento adecuado en cabina, en tu cuerpo, tu cerebro hace lo mismo, es el agente que dirige tu vida, el consciente y parte de ti que crees eres tú, da orden a los rincones más recónditos de tu cerebro, exige repeticiones una y otra vez mientras tiendes un puente entre el pensamiento y la acción, los hemisferios cerebrales se sintonizan esta vez de izquierda a derecha para aportarte la información archivada, para convertirlo en un pensamiento filtrado por juicios, creencias aprendidas desde la infancia y quedando olvidado con el paso del tiempo. Volviéndote inconsciente de tu movimiento corporal y de la consciencia que te aporta.

Llegó el momento en que bailaríamos en el Teatro del Liceo. Cuando llegamos unas horas antes del inicio de la ópera, en la entrada principal se arremolinaba una multitud de gente elegante, veía abrigos de piel, largos vestidos y trajes de chaqueta con pajarita o corbata, la noche quedaba iluminada por las luces y farolas de las Ramblas y de los coches negros llegando y parándose en la puerta mientras se bajaban los ocupantes con elegancia por las puertas traseras.

Podía ver cada escena de segundos como si fuese una película lenta, el conjunto de emociones que sentía era inexpresable, una mezcla de emoción, nervios, alegría y miedo a equivocarme. Me calmaba a mi misma y me decía que todo iba a salir bien, gestionando como sabía los sentimientos y pensamientos. Subimos por una escalera de caracol negra labrada con un estilo modernista hasta el ático.

Por fin pude ver nuestro camerino, donde se alineaban los tocadores con sus luces, cada una se colocó en uno mientras nuestros padres nos ayudaban a vestirnos con el vestuario que nos habían hecho a medida, mi padre y su socio Alex, ayudaron a algunas mamás con la colocación de la diadema de hojas y mi mamá con el suave maquillaje. En aquel momento éramos hadas del bosque entrando en un sueño hecho realidad, el nuestro propio y en el de la escena que podíamos ver entre bambalinas, estábamos entre la niebla en un espeso bosque, durante una noche invernal bajo la luz de la luna. Una noche silenciosa acompañada por una suave melodía orquestal.

Lo que tiene la memoria muscular es que cuando terminas no te acuerdas de nada, puede que hayas bailado una obra maestra pero cuando sales del escenario y te adentras de nuevo en la oscuridad detrás del decorado es igual que explicar como respiras, como comes o duermes, o como has realizado un taller, un programa de radio o una conferencia, te alegras de que haya pasado, pero no tienes ni idea de cómo ha sido, tu posición corporal la has olvidado, es inconsciente.

 A día de hoy, cuando trabajo como psicoterapeuta, master coach especializada en coaching ontológico con PNL, trabajo con las percepciones sensoriales y los movimientos corporales para calibrar al cliente, iniciándose así un trabajo conjunto, para ayudarle a hacer la información consciente a través de mis preguntas, parte de mi trabajo es observar cada movimiento que realiza al contestar porque es ahí donde radica la consciencia de la persona, no en lo que piensa, sino en lo que  y como su cuerpo le transmite lo que siente con cada movimiento y gesto. Es su propia arquitectura, como ha construido su ser y el mapa energético consciente que dibuja cada territorio en su mente. En las sesiones ambos tenemos que coordinarnos y trabajar en equipo con honestidad para así anclar la información correcta.

Recuerdo ahora a uno de mis profesores, Alejandro Cuéllar, mientras realizaba un ejercicio con uno de mis compañeros de clase, decirme en medio de la sesión: -Escucháis la pregunta que ha realizado? No sé cómo lo haces, pero tienes una gran facilidad para conectar con la persona que atiendes, enseguida vas a la cuestión que tienes que plantearle y presentarle.

En aquel entonces lo miré sin encontrar respuesta, su halago sacó mi sonrisa de agradecimiento, ahora, habiendo escrito lo anterior sobre mi experiencia en el mundo de la danza encuentro la causa y el sentido.

¿Y qué sucede si el programa mental aprendido es el que se genera en cada situación presente y futura que aparece en tu vida?

Todo coach ontológico profesional opera desde una posición y perspectiva de que el cliente es completamente capaz y es inherente en él o ella el expandirse, igual que el movimiento del cosmos, es energía en expansión. Con lo cual se entra en un reino personal de creencias y aceptaciones asumidas, responsabilidades e historias auto contadas para dar significado y sentido a sus experiencias y emociones, generando así las energías arquetípicas personales, entrando en los niveles neurológicos de identidad y que hay más allá de mí, las relaciones en los distintos niveles sucesivos, del yo al cosmos.

Quiero destacar que el coach ontológico que trabaja con técnicas de PNL, trabaja con energía y la energía forma campos de conciencia, empezando por lo micro e individual que es nuestro campo energético toroide y llegando a donde se quiera llegar, que es el campo energético infinito del cosmos.

Los seres humanos tenemos esta capacidad, es nuestra naturaleza y así está confirmado por muchos físicos, desde Einstein a Tesla, psicólogos, psicoterapeutas como Jung o Erikson, grandes meditadores, civilizaciones antiguas como la Sumeria o incluso del ejército, como se ha confirmado a través del proyecto Gateway, cuyo informe realizado en 1983 en Fort Meade, Maryland, explica las distintas técnicas de meditación, características en sincronicidad de los hemisferios cerebrales para sintonizar nuestra energía toroide con el campo energético de la Tierra o el cosmos.  Si entrenamos, a través de la meditación, a que nuestro cuerpo funcione en una frecuencia y vibración en coherencia con nuestro ritmo cardiaco en los 7-8Hz. Misma frecuencia y vibración en Hercios que tiene la Tierra y con una longitud de onda de 10 a la menos 33 cm. Sintonizas con el cosmos. Se sintoniza, se enlaza nuestro campo energético con el campo energético de la Tierra para así canalizar y hacer consciente su información a través de técnicas aprendidas de visión remota, telepatía, activando los canales perceptivos kinestésicos de nuestro cuerpo. Alcanzando así a ampliar a una distancia de 40.000Km. que es la distancia del campo energético toroide de la tierra.

Madison Library of Congress – Washington

Por poner un ejemplo, podemos ver en la última película de Steven Spielberg, “Día de la Revelación” como desarrolla a su estilo, a través de un guion y trama creativa, dichas capacidades a través de los personajes principales, el femenino presenta la telepatía, mejor dicho empatía y activación de la canalización y el actor principal masculino más mental a través de su conocimiento matemático espacial y lingüístico.

Y cuya frase final es la guinda del pastel, siento ser spoiler, ella dice: ESCUCHA, con el sentido y la intención, en mi opinión, de que reside en uno mismo el poder propio de ser consciente para acceder, sintonizar, con el consciente existente en tus relaciones y de todo lo que hay más allá de uno/a. Es la empatía, sientes porque sintonizas con la misma frecuencia y vibración.

Como coach sé que estoy realizando una presunción, el verdadero sentido e intención sólo lo sabe él como director de la película que es. Me gustaría conocer su respuesta si hiciese una entrevista al respecto, igual su intención es simplemente dejar un final abierto para que cada uno presuponga y reflexione de manera personal.

 Esto me lleva a enlazar con un antiguo artículo que escribí hace años y que podéis leer en la web, aún está publicado creo, acerca de los rituales ancestrales, tribales de iniciación, y que sólo podían realizar y enseñar los sabios de la tribu o comunidad, llamados chamanes o brujos. Como nos enseña Carlos Castaneda en sus libros.

 

Volviendo al punto de partida inicial, estábamos hablando sobre el ser ontológico y las sesiones que realiza un coach ontológico para expandir las capacidades de su cliente y llegar a su máximo potencial de ser, en la realidad física material en la que nos encontramos, como puede ser el programa Mythoself creado por Joseph Riggio y que ha evolucionado en MythogenX. Las células madres llevan toda la información genética y potencial del ser. Cuando asistí primeramente al curso Mythoself en 2006,  y me realizaron la primera pregunta para calibrar la postura corporal, piensa en un momento de tu vida en que te hayas sentido lo mejor posible, que hayas sentido eras la reina del mundo, tu mejor estado. Os podéis imaginar que momento me vino a la mente donde me sentí que era la reina del mundo.

Quiero hacer hincapié y dar mucha importancia a lo siguiente; somos seres humanos viviendo biofísicamente una realidad en La Tierra, cuando sintonizas con el campo energético del cosmos o de la Tierra, el espacio-tiempo se altera, se canaliza un espacio, un retal de información en un tiempo que difiere, no se conoce cuando es, pueden ser meses, días, años, pasado o futuro. Por poner un ejemplo, es lo que nos sucede en los sueños, tu mente y cuerpo se encuentra en la frecuencia y vibración Theta, son oscilaciones electromagnéticas del cerebro con una frecuencia de 4 a 8 hercios (Hz), asociadas a estados de relajación profunda, meditación y sueño ligero, por esta razón, sintonizas una información que no es tuya pero tu mente la proyecta junto con la tuya propia superponiéndola para que percibas y seas consciente, transformando la subjetividad en realidad objetiva, como desarrolló Jung. Es lo que nos lleva a la premonición, un sentido fuerte, visión acerca de algo que no ha pasado aún, llamados sueños proféticos como vemos en muchos ejemplos mostrados en la Biblia, los sueños proféticos de José en Egipto, su sueño sobre las vacas y su consejo al faraón.

Cuantas veces hemos pensado en alguien y durante el día nos llama o lo que me suele pasar, estoy pensando en un tema, escribiendo acerca y entre mis contactos me llega publicada información complementaria que es perfecta para añadir incluso de años o meses atrás, señales de alarma que se activan en la persona, clarividencia…

Nuestro campo energético toroide individual actúa en un campo espacio tiempo biofísico terrestre, en las sesiones de coaching se establece un tiempo lineal, días, meses, años, pasado, presente, futuro, no un tiempo mío, el tiempo que SIENTE y establece el cliente. Somos seres limitados con creencias limitantes, nuestro cuerpo físico, mente y cerebro no puede contener tanta información, objetiviza porciones de realidad para poder vivir nuestra vida, para entender y asimilar nuestra realidad, que es tan solo energía densa concentrada hasta tal punto que forma materia.

Pueden verse las fórmulas de la Energía masa, Energía mecánica, gravitatoria, etc. englobadas en nuestra vasija de mayor densidad que es nuestro cuerpo físico.

Por ejemplo a través de las posiciones de danza contemporanea puedes sentir tu energía gravitatoria, puedes moverte hacia delante, hacia atrás, en circulo y sientes tu propia gravedad y equilibrio. Tu cuerpo lo siente y tu cerebro recibe la información a través de los cristales situados en nuestro oido interno para tu orientación y memoria.

Comparto las siguientes frases para una reflexión:

–       No te desarrollas volviéndote crecientemente absorbido en ti mismo. Te desarrollas volviéndote crecientemente disponible en la realidad.

Joseph Riggio

–       La oportunidad para encontrar los poderes más profundos en nosotros mismos viene cuando la vida es lo más desafiante. El negativismo hacia el dolor y la ferocidad de la vida es negativismo a la vida. No llegamos a conocer nuestro propio poder hasta que decimos si a todo.

Joseph Campbell

 

Nuestro movimiento corporal, posiciones corporales nos brindan toda la información perceptiva preconsciente, nuestras heridas, traumas, éxitos, fracasos, todo lo experimentado, aprendido, se encuentra en nuestro campo energético, somatizado en nuestro cuerpo y para mí, como coach profesional con más de 25 años de experiencia en el área empresarial y de psicoterapia, se que mi trabajo está bien realizado cuando mi cliente se va con un cambio en su postura corporal, habiendo trabajado los dos conjuntamente sus distintos niveles de identidad  en la situación concreta que quiera desarrollar, sus percepciones físicas, su propio tiempo, sus relaciones internas y externas en cuanto a la situación concreta indicada, su participación tanto en la expansión como en los límites, consecuencias, englobando todo para alinearlo en un espacio -tiempo lineal en su nueva identidad, con más capacidades resolutivas y de respuesta, gestión emocional y muy, muy, muy importante, habiendo establecido la autocorrección y ecología del objetivo o capacidad, estableciendo señales sobre el camino para autocorregirse siendo honesto y congruente consigo mismo.

 

Retrato a lápiz – Odona Gregori

No deseo clientes que sólo quieran escuchar que bien lo hacen y lo grandiosos que son para alimentar así su ego, tampoco que viendo su gesticulación, movimiento corporal vea emociones de desmotivación y aburrimiento y me digan que han visionado la consecución del objetivo o como coordinar y hacer funcionar su equipo.

 Mi tipo de clientes son los que trabajan sus capacidades e identidad, son congruentes y están alineados consigo mismos para llevar a cabo y accionar su mejor versión o lo que años atrás denominé como excelencia porque desde la infancia así lo aprendí a través de la danza clásica, ayudándome a adquirir mis capacidades para trabajar con el público en un escenario por ejemplo o a realizar una sesión de meditación para un grupo de treinta personas con un micrófono en la mano, o realizando una conferencia por ejemplo. Adapté mis capacidades a mi nueva identidad añadiendo con creatividad las necesarias, haciendo conscientes mis posturas y anclando la información al movimiento corporal y mi propia postura. Al igual que lo hice yo, guío a mis clientes.

Aunque hayan pasado los años, sigo siendo una fan del ballet, la danza y el movimiento corporal como recurso para volver a ser consciente de mi misma. Y por cierto, os dejo que no he comido 😉

Publicado por Vida y Mente Consciente

Mi nombre es Odona Gregori, creadora de esta web y autora de los artículos publicados en mi blog. Como Life Coach, mi web está dedicada a la evolución consciente, el desarrollo y transformación personal, un compendio sobre psicología cognitiva, programación neuro-lingüística y medicina tradicional china. A través de mis programas y servicios, individuales o grupales, trabajo estos temas para implementarlos en ti, mejorando tu vida, siendo quien tu eres y reflejándolo en las personas que te rodean. Gracias a mis estudios como Terapeuta en Medicina Tradicional China, Master de PNL, además de mis conocimientos en técnicas de mindfulness y meditación desde la adolescencia, he podido desarrollar estos conocimientos a lo largo de mi trayectoria profesional, en el área de la salud, la transformación personal como terapeuta en medicina china y coach ontológica, además de formadora.

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