
Durante mi adolescencia se generó en mi una gran curiosidad hacia la meditación y la cultura oriental, impulsándome al estudio y aprendizaje sobre el hinduismo y budismo, hecho que me inició en la práctica de la meditación y el pensamiento oriental.
Mas tarde, estudié Medicina Tradicional China, especializándome en el área psicológica, por mi inquietud hacia la mente y la somatización en nuestro cuerpo físico de las emociones, hacia el funcionamiento del ser humano como ser bio-energético, mental y su reflejo en nuestro organismo.
A lo largo de mi vida me he adentrado en lo profundo del desarrollo del ser humano, como ser físico y espiritual. Llegando a la comprensión del sistema energético que compone nuestro cuerpo a través de la visión oriental y de la teología en los últimos años. Averiguando cual es el poder interno del ser humano y su proceso para la salud física, mental y emocional, como repercute en el desarrollo personal y en la trascendencia espiritual. Que viene a ser el sentido de lo que escuchamos como cuerpo, mente y espíritu en coherencia y unicidad.
Como dice la frase mística: «Somos uno con el todo y el todo está en el uno».

La visión de la medicina a través de la filosofía oriental.
Basándonos en que toda la vida ocurre dentro del ciclo de la naturaleza, cuando los elementos de la naturaleza están en equilibrio, la vida es armoniosa. Si lo proyectamos al micro-cosmos que es nuestro cuerpo, podemos llamarlo metafóricamente, un jardín en armonía; del cual, debemos ocuparnos para que se encuentre sano y saludable.
Nuestro cuerpo según la visión oriental se compone de centros energéticos (nucleo energético) y sus canales, nadis, existen unos 72.000 repartidos por nuestro cuerpo y podemos considerarlos como las carreteras y autopistas por donde circula nuestra energía, prana. Para que nuestro cuerpo esté completamente sano, es necesario que la energía fluya sin impedimentos, sin bloqueos y que sus centros energéticos principales estén activos moviendo nuestra energía, creando nuestro campo energético toroide.
Estas energías circulan también por la materia, por los órganos en nuestro cuerpo, clasificándose según los 5 elementos Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua, 5 elementos en movimiento y continua transformación, generando salud en equilibrio y armonía.
Poniendo un ejemplo, hablaremos de manera sencilla sobre el Corazón, órgano perteneciente al elemento fuego, de color rojo, y representado por el verano. Durante el verano ya iniciado, es ideal nutrirnos y alimentarnos con productos, ácidos, rojos, en beneficio de éste órgano tan importante, dadas sus funciones, tanto de hacer circular nuestra sangre como de oxigenarla, gracias a su colaboración con el pulmón a través de la respiración.
En el área de la mente y las emociones, el corazón, es la puerta de entrada de todas nuestras emociones, dándoles paso y haciéndolas circular. Formado por masa muscular y 40.000 neuronas que memorizan nuestros recuerdos emocionales. A través del centro corazón, se dan y se reciben las energías del amor, la alegría, la compasión y el perdón. Cuando está en exceso, encontramos sus energías sobreactivas, provocándonos un sentir de activación, euforia desmesurada en la comunicación, mezclada con una alegría que roza la histeria sin sentido y un acaloramiento corporal muy elevado que provoca rojez facial.
Si al contrario, sus energías están debilitadas o bloqueadas, sus puertas cerradas no dejan circular las emociones y nos aporta un sentir dirigido hacia la tristeza y depresión. Provoca la pérdida de color en la tez debido a una circulación de sangre lenta, débil, generadora de un vacío que da paso al miedo y al egocentrismo, solo circulan en la dirección de recibir porque no están cerradas, bloqueadas a dar.
El sistema de órganos del Elemento Fuego consiste en sujetar, sostener, controlar el fluir de la Sangre y el Qi Vital, generando un pulso sanguíneo armónico, favoreciendo en la persona una buena irrigación sanguínea, en todo su cuerpo, capaz de nutrir los órganos.
La medicina tradicional china se enfoca en lo que necesita nuestro organismo, según se trate de un patrón de insuficiencia, exceso o un estancamiento, y con un buen diagnóstico y tratamiento aportamos a nuestro cuerpo lo adecuado para volver al equilibrio, la armonía mental, emocional y fisiológica.

Acupuntura
La acupuntura es una medicina natural que alivia muchos síntomas fisiológicos y emocionales, como por ejemplo, ansiedad, insomnio, depresión, estrés, migrañas, tendinitis o trastornos digestivos. Las sesiones de acupuntura son de una hora aproximadamente, excepto la primera sesión que puede durar hora y media al realizarse una entrevista y diagnóstico muy detallado con el cliente.

Auriculoterapia
Como soporte para la ayuda del bienestar físico y emocional entre sesiones, realizándose la estimulación de puntos en la oreja.

Fitoterapia y Dietoterapia
En la medicina china, lo que somos determina que nos conviene más comer, los alimentos y bebidas adecuadas se determinan por nuestros patrones individuales de salud-enfermedad. Conformando una dieta nutritiva preventiva y personalizada, destinada a equilibrar las insuficiencias o estancamientos que se presentan en nuestro cuerpo y mantener una buena salud.