Las nuevas energías de la Tierra

El amor es equilibrio y armonía en el dar y recibir, el saber amarnos a nosotros mismos para saber amar a los demás. Amar nuestro entorno, nuestro planeta como la realidad física en la que nacemos, en la que vivimos y aprendemos, para rendirnos a la expansión y abundancia de Ser.

Venimos a nacer a la Tierra como la especie humana que forma parte de ella, esto conlleva la responsabilidad de formar parte del ecosistema terrestre. Al igual que una familia se abre a la aceptación, cuidado y amor dando la bienvenida al nuevo bebé que nace, así debería ser la humanidad para el planeta con el que interaccionamos, en reciprocidad, una humanidad abierta a la aceptación, cuidado y amor de una madre generadora de vida y abundancia.

Nacemos conectados a una familia y también a la Tierra, estamos conectados a su red energética, a través del Chakra llamado «Estrella de la Tierra». Estamos conectados con las energías de nuestro planeta, a su frecuencia y vibración, ayudándonos a enraizarnos, a sentirnos seguros y estables. Conectados a su entidad biológica, orgánica, de misma naturaleza que la nuestra.

Nacemos para Ser en su ambiente, en su energía. La Tierra, en su proceso de transformación, eleva su energía y vibración, este proceso, nos envuelve a nosotros también, en su continua evolución desde hace millones de años nos lleva a ser parte de este proceso, como una parte viva e implícita que somos en ella.

Estamos conectados energéticamente formando parte de una misma red, creando una red de vínculos planetaria. Como la frase mística indica, somos uno con el todo y el todo está en uno. Si nos fijamos en el simbolismo del sacramento del bautismo, aceptamos y damos la bienvenida al nuevo ser nacido en la familia, y así también, aceptamos y amamos a la humanidad como familia de la que formamos parte. Desde que nacemos aprendemos a amar a nuestra familia, a quienes forman nuestras relaciones, a nosotros mismos a nivel individual, a nivel colectivo, y también a amar a nuestro planeta y todo lo que existe en él.

Deberíamos aprender acerca de honrarnos a nosotros mismos y también a la Tierra, aprender a honrar quienes somos para así poder honrar a otros, deberíamos saber que es casarse con uno mismo, misma, para poder elegir casarse con otra persona y vivir en unión, así como vivimos en unión con la Tierra desde el momento en el que nacemos.

Cuando entendemos que es amarnos también entendemos que es honrarnos, honrar nuestra integridad, quienes somos en nuestra fortaleza y nuestra debilidad, para así, poder honrar a otras personas como el Todo en uno que somos. Un todo en uno que contiene las energías de amor y honor en el dar y recibir de manera equilibrada, en armonía, calma y paz; logrando vivir una vida equilibrada y armónica con uno, una misma y con las otras personas. En amor, calma y paz con la Tierra, en la Tierra.

No somos partes aisladas, creemos que vivimos en independencia aislada, densa, en materia. Que somos solo un cuerpo físico, pero no, somos energía, somos alma y espíritu. Diferentes partes de consciencia en un mismo Ser conectadas y alineadas, diferentes partes de consciencia colectiva que interaccionan en un mismo planeta viviendo un mismo proceso de evolución.

Cada ser humano forma parte de manera activa en este planeta, vital, para el desarrollo de una mayor conciencia espiritual y aumento hacia una alta vibración energética, aumentando así la conciencia colectiva. Todos estamos conectados a través del alma y espíritu en red.

Cada campo de energía individual está conectado con el campo colectivo e influencia las dinámicas grupales, sociales, globales. Las personas con un campo energético de vibración alta están en armonía con las energías universales, alineadas y conectadas en red con el campo energético de la Tierra, y a su vez, con la red planetaria, el cosmos, a través del centro denominado «La Estrella del Alma».

El alineamiento energético con una vibración alta nos aporta paz, felicidad, sentido de propósito y plenitud.

Cada alma tiene su propio camino y desarrollo. Es una parte de la experiencia humana, en su evolución espiritual, vivir a través de retos, dificultades y límites en la realidad física. Vivimos a través de la polaridad y la dualidad que nos lleva a experimentar bajo normas, leyes y la percepción de la ilusión como lo llama la filosofía budista. Experimentamos a través de los primeros centros energéticos de nuestro cuerpo físico, principalmente del plexo solar, que tiene las características de nuestro ego, deseos y personalidad, nuestros patrones arquetípicos, energías que forman quienes somos y nuestros comportamientos para lo bueno y lo malo, aportando luz o oscuridad, generando nuestro karma para así aprender lo que es la voluntad y la determinación, para hacernos conscientes de quienes somos.

La mente egóica se abre paso al despertar espiritual cuando entra en contacto con la energía de la compasión y el amor incondicional por la humanidad, la energía espiritual que nos hace sentir que somos parte de un Todo en conexión, bajo la ley universal de la causa-efecto. Somos amor y compasión, no el amor que se siente en las relaciones, un amor más elevado que engloba a la humanidad y a la naturaleza, a la cual, nuestra especie pertenece. Adquieres el sentimiento de servir a otros para co-crear a través del amor y la compasión.

El despertar espiritual elimina la sensación y sentimiento de separación, de la ilusión que crea el ego y el encantamiento bajo el cual vivimos; nos aporta una visión que trasciende y expande la consciencia, elevándote a la quinta dimensión, una dimensión donde sólo existe la energía de la compasión y el amor incondicional en alta vibración.

Como dijo Jesús en una de sus enseñanzas:» Y llegará el día, no se sabe el día ni tampoco la hora, en que un hombre en el campo desaparecerá y otro se quedará, …estarán dos mujeres en una azotea y una desaparecerá y otra se quedará…»

Cuando sintonizas con estas energías elevadas a través de tu alma y espíritu, accedes a una dimensión de consciencia elevada, como indica la frase mística: «igual que es arriba, es abajo». Tu realidad física también lo refleja, y el nivel de expansión y abundancia en tu mundo material se eleva también. Durante este año las energías en sus diferentes niveles coexistirán, en un proceso de transformación, el caos también interviene en cualquier proceso de transformación, para precisamente, poder transformarlo en un sistema coherente nuevo, que sea útil.

En nuestro planeta vivimos y experimentamos diferentes dimensiones de consciencia, por eso hay guerras, crisis, caos, para hacernos conscientes de lo que no funciona y de lo que necesita un cambio. Y lo más importante, el cambio en uno primero, en reconocer quien somos, que somos diferentes realidades formando un Todo. Nuestra verdad y esencia de forma individual o colectiva es un fractal de realidad de nuestro modo de vida, que muestra una parte de nuestro ser en la Tierra. Entender nuestras diferentes dimensiones, lo que se denomina la 3D, 4D ó 5D nos da a entender las que interactúan e influyen también en la Tierra formando un Todo.

Este proceso se genera en todos los seres humanos al igual que se genera en la Tierra bajo las leyes universales. Es responsabilidad de cada uno su propio desarrollo de conciencia, todos somos responsables de elevar el consciente colectivo y dar luz al inconsciente colectivo, co-crear un futuro mejor para la humanidad. Un futuro en el que las próximas generaciones vivan en un estado de conciencia elevado, que vivan en sociedad en un estado de amor, paz, equilibro y armonía, al igual que lo hace el Todo en Uno y en el Cosmos. Cada elección nuestra afecta al colectivo y, a la vez, el consciente e inconsciente colectivo a la evolución de la humanidad. Nuestras intenciones nos llevan a nosotros mismos a crear más luz o más oscuridad a todos los niveles. ¿Cuáles son tus intenciones para este nuevo año 2024? ¿Son intenciones conscientes o inconscientes? ¿La intención en tus acciones son positivas o negativas para ti y quienes te rodean? ¿Te limitan y bloquean o te expanden?

Publicado por Vida y Mente Consciente

Mi nombre es Odona Gregori, creadora de esta web y autora de los artículos publicados en mi blog. Como Life Coach, mi web está dedicada a la evolución consciente, el desarrollo y transformación personal, un compendio sobre psicología cognitiva, programación neuro-lingüística y medicina tradicional china. A través de mis programas y servicios, individuales o grupales, trabajo estos temas para implementarlos en ti, mejorando tu vida, siendo quien tu eres y reflejándolo en las personas que te rodean. Gracias a mis estudios como Terapeuta en Medicina Tradicional China, Master de PNL, además de mis conocimientos en técnicas de mindfulness y meditación desde la adolescencia, he podido desarrollar estos conocimientos a lo largo de mi trayectoria profesional, en el área de la salud, la transformación personal como terapeuta en medicina china y coach ontológica, además de formadora.

Deja un comentario