Tauro es el siguiente signo del zodiaco relacionado con nuestro cuerpo físico; con este signo cierro el ciclo de artículos relacionados con los signos astrológicos, completando y finalizando con el signo Tierra, nuestra unicidad en la materia.
Acabo los doce signos que representan conceptos, arquetipos, energías que aportan un poder en nosotros en los niveles físico, álmico (emocional) y espiritual, conectándonos con lo divino como he nombrado en alguna ocasión a través de la frase mística El Todo está en el uno y el uno está en el Todo.
Tauro baja esa frase mística al plano terrestre volviéndolo una realidad en nuestro cuerpo, a nivel tribal nos lleva a la supervivencia en sociedad, en nuestra individuación, a disfrutar de vivir nuestro camino de vida. Nos da el poder para llevar a cabo nuestros objetivos desde la infancia a través de las capacidades y habilidades, innatas y aprendidas, de los recursos que conseguimos por nosotros mismos o a través de nuestras experiencias y sus aprendizajes.

Tauro es nuestra casa física, la Tierra donde habitamos y la tierra que nutre y habita nuestro cuerpo, nuestro templo. Es la comodidad y el confort, el amor y la seguridad, la fortaleza, la riqueza y la abundancia en nuestro planeta, en nuestro cuerpo y sistema orgánico, emocional.
Su energía se refleja en nuestro sistema muscular, el movimiento de nuestra nutrición sanguínea reflejada en la fortaleza de nuestros músculos, el movimiento de nuestras emociones. Como se indica en medicina tradicional china, la musculatura y el hígado forman el elemento Madera, la sangre que nutre los músculos. La energía tierra en su expresión, crea y genera vida a través del brote que crece y florece en primavera. La madera surge de la tierra y se expande a través de sus raíces convirtiéndose en un árbol que da frutos asentado y sostenido.
Es la generación de abundancia y crecimiento a través de una energía fresca, calma, tranquila, pacífica, amorosa y sabia.
Como indica el Génesis, Dios modela el barro a través del Amor, aportando la gracia divina que insufla la vida, concibiendo el Ser. Energía concentrada fija que a partir de una célula que se auto replica, se divide en mitosis, formando nuestro cuerpo, es la expresión y experimentación de la alegría y el disfrute de la vida en movimiento, vibrando en una frecuencia, vibrando en una repetición de un determinado tiempo.
Expresando, generando una vibración alta o baja según sea nuestra expresión en el tiempo, en el momento, como las notas agudas o graves, que generan un sonido con una determinada vibración y frecuencia, que se refleja y que forma una resonancia con las personas que nos rodean.
Vibración y frecuencia, notas, que expresan ideas convirtiéndolas en realidad gracias a la chispa ariana que genera nuestra fuerza y poder, nuestro potencial taurino. Es la resonancia de la generosidad, de florecer y dar frutos aunque también, en su nota grave, una energía de posesión de materia, de acumulación de abundancia, que sin amor, en lugar de fluir en un ciclo de dar y recibir, solo percibe y siente desde la perspectiva egóica, el tomar, el recibir de los demás, acumulando todo lo que recibe para cerrarse a dar. Una percepción desde el miedo o la rabia. Viviendo en la dualidad de lo bueno y lo malo según el mapa de cada persona.
La abundancia se genera compartiendo el potencial propio de cada uno, tanto a nivel energético como a nivel material, un sistema circulante de dar y recibir que va empoderando a la persona y haciendo crecer a quienes forman parte de este sistema. La abundancia no es el distribuir riqueza de los que la tienen a los que no a su conveniencia, es que cada un@ contribuya con su potencial para crear y generar su propia riqueza y compartir lo que es bueno para la persona y quienes le rodean, así como el centro corazón distribuye y hace circular la energía al conjunto de centros energéticos, dando y recibiendo, la energía femenina recibe y acoge, la masculina da, aporta, en un todo. Un todo fluyendo en unicidad.
Volviéndose una evolución en crecimiento que crea y genera mejorándose a sí misma, volviéndose un sistema que no es la elección de lo malo a lo bueno, sino de lo bueno a lo mejor. Algún día cuando el ser humano evolucione y sea coherente, consciente de su cuerpo y alma en conexión espiritual, vibrando en alta frecuencia, entonces existirá un mundo donde no tengamos que elegir entre lo bueno y lo malo, sino que elegiremos entre lo bueno y lo mejor.
En la actualidad, en la sociedad, en el inconsciente o consciente colectivo, en el consciente o inconsciente individual, a través del arquetipo narcisista y su poder en el ser, existe la energía que sólo compite para si, el poder en el ser que genera conflicto, disonancia, lo que no se puede poseer, se destruye, por una autoestima inexistente o mínima.
De la tierra hemos tomado lo que hemos querido destruyendo el clima y el ecosistema, a nivel económico, como representación de los recursos que es tauro, se ve reflejada en la acumulación de deuda pública por ejemplo.
Tauro al generar valor se asocia con la economía y la capacidad de generar nuestros propios recursos, creando los patrones y el sistema de nuestra propia economía.

Es también la energía de las capacidades y recursos para mantener la vida de nuestro sistema interno, nuestro cuerpo, estabilizarnos y crecer, incluyendo los valores. Como nos desarrollamos y vivimos nuestra vida, su expresión y asimilación a través de nuestro ser y quienes somos. Como es nuestra autoestima, como nos valoramos y nos apreciamos a nosotros mismos, como se reflejan nuestros valores en nuestra vida. Como los expresamos a través de los sentidos y la intuición, abriéndonos a disfrutar y gozar de Ser, satisfaciendo nuestras necesidades para poder ser un@ mism@ entregándonos al presente, dejando atrás el pasado o sin preocupaciones por el futuro.
Es la energía amorosa y de gratitud, que nos hace apreciar, disfrutar de lo que nos ofrece la Tierra y a darle valor. Nos ayuda a comprender como cuando nos valoramos y agradecemos esta energía potencial en nosotros nos aporta más aprendizajes, más abundancia y más recursos.
Forma nuestra nutrición junto con el elemento fuego de Aries, forma la nutrición de nuestro de Ser para poder vivir y generar abundancia, como sucede cuando se queman los restos y desperdicios de lo cosechado para abonar la tierra y de nuevo volver a generar cultivo, abundancia y que géminis se encargará de lograr dirigir.
Nos ayuda a mantener nuestro cuerpo para vivir y disfrutar de la vida, a conseguir la seguridad necesaria para ello, aunque las emociones que surgen del miedo, el vivir en un estado de supervivencia confunde el concepto que se tiene de la seguridad, cualquier cambio, afecta al sentimiento de seguridad, y se convierte en ansiedad. La seguridad es la confianza en un@ mism@, la fe y la voluntad para creer en un@ mism@. A través de mantener la seguridad, se buscan formas seguras de vida a nivel económico, en las relaciones personales, quedando en la sombra que todo cambia y se transforma, no hay nada permanente, ni nada que retener para sí, el control y la posesión mantienen una forma de vida acumulativa y segura. Llenamos el frigorífico por ejemplo por miedo a no tener que comer o retenemos y controlamos a nuestros hij@s por miedo a perderlos.
Es una energía que da forma a nuestros deseos, percibiendo el mundo a través de los cinco sentidos, conectando con el gozo, disfrute y belleza, representada por Venus y Afrodita, diosa de la belleza, la sensualidad del amor y el placer.
Sin olvidar que lo espiritual es tan importante como lo material para mantener nuestra forma de vida de manera equilibrada, la vida no es solo materia, es también alma y espíritu, energía que forma la materia, que se transforma y es conducida de manera continua….con géminis.