Orientándonos hacia el Polo Norte y la aurora boreal, su luz nos brinda la alegría, el disfrutar de la vida, el crear, en armonía, calma y paz.
Porque la vida se construye al caminar, orientando tu brújula interior hacia el Norte. La vida no es vivirla en busca de la felicidad, es vivir su camino en armonía, en equilibrio, en coherencia con tu esencia sintiendo la plenitud que expande el corazón. Un corazón pleno no se llena con ideas sobre uno mismo, un corazón pleno es estar abierto a quien uno es en esencia y a quien puede llegar a Ser a través de las posibilidades y potencialidades que encuentre en su camino.
Este mes de Sagitario la flecha nos apunta hacia el Norte, para encontrar la alineación en nosotros mismos y con el Planeta Tierra como parte del cosmos que somos.
Desde tiempos antiguos se celebraba el solsticio de invierno debido a que el 21 de diciembre, es el último día más corto del año, con menos luz, siendo la noche más larga. Dando lugar, a la celebración de la llegada del Dios Sol el 25 de diciembre (Sol Invictus). Este periodo se le denominó Yule, significa “rueda” porque gira en un movimiento circular de infinito retorno cíclico, el de las estaciones del año. Un movimiento que llevado al macro cosmos, es el del universo, se contrae y se expande en espacio y tiempo infinito generando ciclos.
Siglos más tarde, con la llegada del cristianismo, el emperador Constantino, 300 años después Cristo, convirtió estas festividades, en la celebración de la Navidad, derivándolo hacia San Nicolás y a lo que hoy en día representa Papa Noel o Santa Klaus.
En la época romana, celebraban estas semanas las festividades denominadas los Saturnales, ya que Saturno simboliza lo físico y a día de hoy, abrazando a Saturno, aparece Júpiter, el planeta regente de Sagitario, símbolo de fortuna y buena suerte. Este año 2022, se alinea con piscis, para abrirnos a las emociones internas, que generan en nosotros, la magia de crear nuevos caminos, nuevas ideas, a través del amor y la compasión. La magia de hacer consciente nuestra psique existencial, a través de la fe y la esperanza, abriendo nuestras potencialidades del futuro.

Volviendo a las tradiciones nórdicas, Odín, creó los nueve mundos que quedaron representados a través de un árbol, y que ha derivado en utilizarlo a día de hoy, como decoración en Navidad o en disfrutar de un delicioso postre como es el tronco de Navidad (Tronco de Yule).
El árbol de Yggdrasil, sostiene los nueve mundos representando la expansión de la vida, renovación y esperanza, en cuyo centro se encuentra el Amor divino, que se contrae hacia nuestro interior y expande la energía en nuestro Ser. El Plexo Solar nos conecta con el exterior, con los demás y el mundo, creando un campo magnético alrededor de nuestro Corazón, conectando nuestras redes interiores en el Ser. Permitiendo que nuestros sentimientos se expandan al exterior. Nuestro núcleo se convierte en nuestra brújula apuntando hacia el Norte, para cada uno a su manera, fundirse con su propio Yo físico en conexión con el exterior a través de los vínculos.
Odín, durante estos días mágicos surcó los cielos a lomos de su caballo Sleipnir para dar la bienvenida a un nuevo ciclo del año. A su llegada los elfos Alheim ofrecieron comida a su caballo y en agradecimiento, Odín, les colmó de regalos por su altruismo.


Así como el árbol de la vida crece a través de sus raíces y expande sus ramas en conexión y expansión infinita, así se ve en el signo que representa Sagitario. Nuestro mundo físico, lo material, se expande en conexión con lo divino. A través de la flecha apuntando hacia el Norte, se alinea nuestra brújula interior, no para llegar al Norte como destino u objetivo, sino para alinearnos en coherencia con nuestra esencia y con la esencia del planeta Tierra. Convirtiendo nuestras creaciones divinas en una realidad física.
“Nuestra luz es la substancia mística ,a través de la cual, viaja lo Divino. Es la corriente mística de Dios para crear”.
Como explica Carolin Myss, el poder de la verdad a través de nuestra luz interior se consigue al encender una vela en cada momento de tu vida, porque, cada vela encendida será un aspecto de nosotros mismos o una situación que hacemos consciente. Así es nuestro camino de vida, un camino hacia la consciencia, hacia la brillante presencia consciente del Ser. Escorpio nos enseña nuestra propia oscuridad y Sagitario nos orienta hacia nuestro interior para darle luz.
¿Dónde me indica el Corazón que debo ir? ¿Qué vínculos me atan y no me dejan mover? ¿Qué aspectos en mi o qué vínculos debo trascender? ¿Para qué? ¿Qué recursos necesito o no se utilizar?
El magnetismo biológico y psicológico nos dirige hacia el Norte pero para orientar y ordenar nuestro Ser hacia el norte hay que sanar emocionalmente los vínculos que nos aferran y que nos proyectan hacia el exterior.
Así como vibras en frecuencia en el presente, vibrarás en el futuro, ya que es la misma línea de tiempo. Para acceder a las potencialidades del futuro, primero hay que cambiar la vibración que te limita en el pasado.
De ahí la palabra “Adviento” que significa “Presencia” estar presente en el aquí y ahora desde cualquier resonancia en el pasado o futuro, en presencia de la luz.

A través de uno de los ejercicios que realizo en mis sesiones de psicoterapia, se integran las diferentes perspectivas y percepciones de uno mismo, dándoles el significado adecuado para sanar las heridas emocionales, depresión, ansiedad, miedos, por ejemplo, que no dejan expandirnos, que no nos permiten crecer en nuestro camino de vida.
Como representa el árbol de la vida, las raíces arraigan y fortalecen al árbol para que pueda expandirse a través de sus ramas. Hay que tener el sur bien asentado para que sostenga el eje hacia el Norte con el fin de encontrar la armonía, el equilibrio y nuestra esencia de Ser.
Somos parte del universo y éste se expande para encontrar la felicidad dentro, igual que en nosotros. Como el sol y la luna, hay que jugar con encontrarse para brillar uno mismo y también, a través de las personas que nos rodean.