Podemos comenzar a hablar de las energías de este signo a través de como la primera cristiandad explicó acerca de Jehová en el Antiguo Testamento (Isaías): “Yo formo la luz y creo la oscuridad. Yo hago la paz y creo el mal. Yo, el Señor, hago todas las cosas”. Más tarde se relegó a Dios el reino de los cielos, lo bueno, lo perfecto y al demonio lo que es malo, los reinos oscuros. Este extremo lo vemos en un personaje conocido, Hitler, llevó a cabo el gran emblema de lo que era la perfección para él.
En la actualidad vivimos pensando que negar, eliminar la oscuridad nos acerca más a la luz, cuando es el efecto contrario. En nosotros existe la sombra y nuestra percepción a través de la luz, ilumina la oscuridad. Como en un eclipse de luna, la Tierra (materia) al situarse entre el sol y la luna, produce el efecto de que el sol de sombra a la luna, pero sigue habiendo luz, nuestra percepción es la que causa ver desde la sombra.
Como muchos psicólogos y Jung enseñó, cuando no reconocemos nuestras debilidades y aspectos negativos más actúan en nosotros desde el exterior, afectándonos física y mentalmente y esto sucede tanto en lo individual como en lo colectivo.
A día de hoy, los mayores causantes de conflictos son la irresponsabilidad y la negación. Y lo corroboro por mi experiencia personal y profesional, por ejemplo, cuando en mis formaciones he indicado lo siguiente: Ir a un momento de vuestra vida en el que os sintierais completos, vuestra mejor versión, el resultado es que los hombres han respondido más rápido, y ha habido mujeres que no han podido responder y solo han llorado porque no tenían ningún recuerdo acerca de ello, puedo añadir: desde la infancia, en el ambiente donde crecieron, se les enseñó a vivir en la sombra de los demás, sin poder percibir su propia luz.
Otro ejemplo, cuando durante la adolescencia se experimenta el acoso sexual, la persona que inflige el daño, por causa de una represión sexual, una educación irresponsable, y falta de consciencia, convierte su sombra inconsciente en una patología grave por la propia negación de lo que sucede en su interior. Sus herramientas son el obtener amor a través de sus propias debilidades y las utilizan convirtiéndolas en su propio veneno. Todas las patologías graves, no sólo las sexuales, se convierten en el mal de las personas.
Vistos los extremos, paso a hablar del proceso común en las personas. Todos tenemos nuestra propia sombra y lo correcto, de estas energías que representan escorpio, es que podamos transformarlas desde la consciencia, dándoles un significado, entendiendo que nos quieren decir; ponerles un objetivo aprendiendo de ellas. Las debilidades se trabajan a través de darles consciencia (luz), la presión que ejerce en nosotros los conflictos del día a día, nos van a llevar a la transformación como si de magia se tratase, convirtiéndolas en potencias que mostrar al exterior. Este proceso se refleja a través de varios arquetipos, entre ellos, el ermitaño, con sabiduría y humildad, gracias a su lámpara aporta luz a lo que necesita ser iluminado, ayudando a pasar lo que se denomina la noche oscura del alma.

Si no integramos nuestra sombra, como parte de nosotros mismos, a través del autoconocimiento, utilizando las herramientas que nos aporta el desarrollo personal, viviremos en la dualidad, alejándonos del objetivo: conseguir la unicidad. Gracias a la consciencia de unicidad en nosotros se hace más ligero y manejable. El iluminad@ no es aquella persona que ha eliminado su sombra, es aquella persona que se ha trabajado tanto que le es muy fácil percibir su sombra sin necesidad de que nadie se la refleje. Esto se muestra en el séptimo espejo, el más profundo de todos, el de la autopercepción. Se conoce tanto, que sabe que percepciones vienen de la luz y de la sombra, modificándolas cada vez que es necesario para que no se vuelvan tóxicas en sí y en los demás.
Al Mag@ interior le puede llevar toda una vida aprender el proceso que le ayudará a conseguir tener más poderes creativos. Poderes que le aportarán más fuerza y coraje para su propia transformación. A más luz, más percepción consciente.
Escorpio es un conjunto de arquetipos, un proceso que lleva por diferentes aspectos de la persona, desde la inconsciencia infantil, ciega a las consecuencias, hasta el aprendizaje consciente que hemos asimilado de las debilidades. Sin enraizar y sin crecer, no podemos vencer la presión de la tierra para llegar a convertirnos en luz de diamantes.

«El sembrador de estrellas» nos muestra durante el día que queremos sembrar estrellas y volar libres sin tener la atadura de nuestra sombra pero durante la noche, a la luz de la luna, nuestra conexión hacia el sentir interior nos llevará a percibir nuestra sombra.
Por último, doy luz al tema familiar y el desarrollo de la infancia. Los niños y niñas durante la etapa infantil, hasta los seis – siete años, dependiendo de su nivel madurativo, es cuando activan los centros energéticos raíz. Aprenden los recursos básicos de supervivencia que les sustentarán el resto de su vida y construyen la estructura de pensamiento y lenguaje dándole unicidad, como indicó E. Erikson en su Teoría psicosocial o Lev Vygotski en su libro «Psicología pedagógica»(1926). Los datos que les quedan grabados en el inconsciente son los de las primeras experiencias familiares y educativas del ambiente donde crecen.
Es una etapa fundamental en la que madres, padres, educadores, tenemos la responsabilidad de aportarles las herramientas que necesitan para su crecimiento personal, no condicionando hacia comportamientos de lo que creemos, lo que esperamos de ellos o lo que queremos que hagan, para que vivan la vida que creemos es conveniente para ellos, lo que desencadena el efecto Pigmalión negativo en lugar del positivo, convirtiéndose en adultos manipulados, que viven la vida de la persona que les influye.
Acabo exponiendo las energías de este signo con las palabras de Jorge Bucay, un extracto de una de sus conferencias sobre educación: “Si quieres buscar la obra de arte que hay en ti, pregúntale a alguien que te ame, porque el que te ama, te enseña a verte como la obra de arte que eres, te enseña a ver a los demás desde ese lugar, y así, es como tenemos que educar y enseñar a nuestros hij@s, con la intención de que se vean como la obra de arte que son, única, irreproducible y maravillosa. Puede que a no todo el mundo les guste la obra de arte que son, puesto que a no todo el mundo les gustan todas las obras de arte. Hazles saber que tú los ves desde el lugar en la que esa obra de arte se ve, que los ves con la luz, con la que necesitan ser iluminados, y la mejor manera de que se pueda hacer esto, es que tu sepas que tu eres también una obra de arte”.