Continuo en este mes de agosto con el siguiente signo zodiacal, Leo, con el cual me siento muy identificada ya que nací bajo las estrellas de este signo. Y cuya constelación la forman numerosas estrellas y galaxias que no voy a relatar en detalle porque mi campo no es la astronomía, sino la simbología de su energía para el desarrollo personal y espiritual.
El León (Leo) es una constelación del Zodíaco que el Sol atraviesa del 10 de agosto hasta el 16 de septiembre.
Se encuentra entre la constelación de luminosidad débil de Cáncer en el oeste y la de Virgo en el este. Esta constelación contiene muchas estrellas brillantes, como Regulus ( α Leonis ), el corazón del León, y Denebola ( β Leonis ), que en árabe significa “cola de león” y que este año va a tener varias lunaciones durante su tránsito.
La referencia que debe encontrarse para una rápida ubicación, es hallar la Osa Mayor y sus siete estrellas que la conforman. Esta constelación tiene forma de un carro grande como nos contaba mi abuela mientras observábamos las estrellas por la noche antes de ir a dormir durante las noches de verano y se encuentra próxima a Leo.
El telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA muestra Messier 96, una galaxia espiral a poco más de 35 millones de años luz de distancia en la constelación de Leo (El León). Es de aproximadamente la misma masa y tamaño que la Vía Láctea. Fue descubierto por primera vez por el astrónomo Pierre Méchain en 1781, y añadido al famoso catálogo de objetos astronómicos de Charles Messier sólo cuatro días después. La galaxia se asemeja a una vorágine gigante de gas brillante, ondulado con polvo oscuro que se arremolina hacia el núcleo. Messier 96 es una galaxia muy asimétrica; su polvo y gas están desigualmente repartidos a lo largo de sus débiles brazos espirales, y su núcleo no está exactamente en el centro galáctico. Es el grupo más cercano que contiene espirales brillantes y una galaxia elíptica brillante (Messier 105).

Antes de continuar este artículo y los siguientes que vendrán, hasta completar todos los signos del zodiaco, quiero aclarar, que todos nosotros poseemos los doce signos zodiacales en mayor o menor medida, igual que tenemos 12 arquetipos, que trazan nuestra personalidad. Tanto los signos del zodiaco como los arquetipos se componen de su luz y su sombra y son neutrales, con lo cual, nuestra propia consciencia y conocimiento es la que nos lleva a identificar en qué lado nos encontramos y a actuar en consecuencia ante nuestras elecciones diarias.
El actuar en consecuencia es ser coherente, que llevado al área del crecimiento personal o desarrollo personal integral significa ser sincero con uno mismo y con los demás, en relación con nuestro propio camino de vida, con tus cualidades y defectos, de ahí, que sea fundamental que armonicemos y equilibremos nuestra energía, nuestras emociones, para ver el sentido completo.
Trabajar tu desarrollo personal no es mirar en la mente de otros, en la espiritualidad ajena, con el objeto de valorar y decir lo que les iría bien hacer, juzgando su actuación, sino para trabajar en uno mismo y en casos de dificultades acudir a un terapeuta o psicólogo/a para el acompañamiento y guía. Somos la fuente de energía que hace funcionar nuestra propia radio intuitiva, todos estamos interconectados y nuestra actitud es la clave para que recibamos las señales orientativas de una manera nítida y de calidad.
Los signos del zodiaco que he desarrollado y voy a desarrollar en los próximos meses son una orientación para uno mismo, son para trabajar el desarrollo personal y espiritual en uno mismo, a la vez que comparto unas pinceladas sobre mi nuevo curso de meditación mientras lo acabo de perfilar.
El signo de Leo es la consciencia divina, el alinearse para volverse un Ser consciente, un Ser por el que fluye su energía de arriba hacia abajo, de los chakras superiores a los inferiores. Leo representa el portal de la mente espiritual, la conexión con lo divino, ayudando a manifestar en la realidad objetiva, la mente divina subjetiva, representada por la energía paternal del Sol desde hace miles de años.
La energía de Leo gobierna todos los signos del zodiaco, organiza y planifica desde su centro las potencialidades de cada signo, sacando a la luz a través de su sol divino lo mejor de cada uno. Aportando alegría y vida divina a lo físico y material y a quien se encuentra en su camino.
Representa la consciencia del “Yo soy, yo puedo y yo hago». En el mes anterior vimos que cáncer era la reflexión emocional del hogar y la familia regenerándose a sí mismo desde el inconsciente y subconsciente. Moviéndose en el inconsciente generacional de la familia y la sociedad buscando el porqué.
Las energías de este mes nos aportan la consciencia a través de la experiencia, Leo a través de ver con humildad a los otros como iguales, observa el conjunto, la unicidad que forma su ser y la de los demás a través del amor divino, místico, alineado con su chakra corazón. Leo es consciencia de Amor Divino en unicidad. Y esto deriva en el significado de consciente: el unir las diferentes partes o discernir que significa separar lo que está unido. Leo une las distintas partes para crear unicidad.
Como ejemplo en la realidad física, puedo explicar mi propia experiencia laboral trabajando como recepcionista-administrativa adjunta a dirección de 2007 a 2009. Desde recepción y en coordinación con dirección mi función era lo que ahora se ve en muchas empresas como persona multitarea, coordinando con la dirección de cada departamento en la planta, entendiendo el concepto unificado que formaban todos en conjunto y cuáles eran las funciones de cada uno. Yo no tenía porque saber hacer lo que ellos sabían hacer, la consciencia de un todo es el entender que se puede unir cada parte y que cada parte es necesaria porque es consciente de sí y de cómo hacerlo.
Otro ejemplo se veía en la metodología que utilizábamos (kaizen), buscando la solución o mejora dando cada departamento implicado su punto de vista y formando con cada perspectiva individual, una solución para la unicidad en la empresa.
Cuya intención real es ser uno consciente de sí mismo y del todo en coordinación, cada individuo que forma parte de esa unicidad tiene su propósito y sabe cómo hacerlo de manera única coordinándose en conjunto. Esta capacidad multifuncional proliferó como medio para afrontar la crisis económica global y en la actualidad con el avance de la tecnología en la empresa es una de las capacidades transversales que se solicitan.
Leo representa el poder de la expresión consciente, de la verdad de su ser y de la verdad en los otros a través de la fuerza que le aporta la energía del Corazón, el Amor. Convirtiendo su rugir de alta frecuencia en acción, poniendo orden y propósito con su propia gracia divina, y reflejándolo a su vez en los que están a su alrededor.
Leo entiende la consciencia como: “Yo se que no se nada”, al estar en conexión con lo divino, aparece el darnos cuenta de que no sabemos todo, vemos la importancia de las distintas partes, vemos la importancia de las otras personas y sus puntos de vista para buscar la solución conjunta, con lo cual, las energías de este signo atienden a los valores y ética divina, Leo responde directamente a Dios no a su grupo o tribu, responderá solo a quienes le demuestren que son merecedores de ello, como se refleja en el mito del Rey Arturo y la mesa redonda, para él , todos son reyes y todos son seres divinos, componiendo la mesa redonda por doce mentalidades diferentes. Siendo Arturo quien posee el don para unir las 12 mentes y los diferentes reinos, aportándoles consciencia de unicidad a través de su observación atenta.
Con la facilidad mágica que Dios le ha otorgado, es coronado rey de Britania, gracias a la extracción de la espada atrapada en la roca, tan imposible para todos los demás.
En cuanto a la sombra de esta energía podemos ver los resultados en las palabras de Jesús: “Si un reino está dividido no puede perdurar”, refiriéndose tanto a nuestro reino interior, a nuestro Ser, como si lo extrapolamos a cualquier ámbito exterior. Pongamos como ejemplo el cambio climático, si las partes implicadas no ponen de su parte para una solución conllevará que en el planeta haya hambruna y grandes movimientos migratorios de población en un futuro.
Volviendo a nuestro ser y nuestro desarrollo personal y espiritual, si el tercer chakra, el «Yo» está en desarmonía con su Ser Divino (chakras superiores) se queda en un mero Yo vacío, egóico, abriendo su caja de Pandora para conectar tan solo con su Yo interior.
Esta sombra energética la podemos ver reflejada simbólicamente en muchas películas conocidas, como la saga de “Blancanieves y la Leyenda del Cazador” donde aparece una reina vanidosa con un espejo dorado que solo refleja su sombra, su propia idolatría narcisista y que provoca destrucción y caos o “EL Mago de Oz” con un león cobarde que quiere encontrar al mago que le de valor, hasta que hace consciente, que el valor está en uno mismo mirando con el corazón, no en el exterior. Haciendo consciente a través de su experiencia (siguiendo el camino de baldosas amarillas) que el “Yo puedo ser valeroso” trasciende al “Yo Soy valeroso” para crear su realidad de vida.
Leo crea su vida desde la alegría y la energía de su corazón para experimentar y trascender en la realidad física desde su chakra corona. Creando su propio destino bajo la ley cósmica divina no la tribal que impone como ser o las elecciones a escoger para construir nuestro camino de vida, entendiendo y reconociendo nuestro propio mapa interno.
En cuanto a los papás y mamás con niños/as y con más incidencia los que posean este signo bajo el Sol, como explico en mi conferencia “El Viaje del Héroe”, es fundamental, guiar y enseñarles a conectar con ellos mismos y sus potencialidades y que lo negativo ayuda a dar luz a lo positivo. A jugar al superhéroe que viene a realizar una misión ya que ha sido elegido para ello o a crear su propio mundo en una caja con arena, agua, y piezas de lego o playmobil para que cree en la realidad física el mundo nuevo que se imagina, que experimenten y hagan consciente su creatividad e innovación.
Como signo de Leo que era Jung dijo: “Sólo la vida simbólica puede expresar la necesidad del alma, la necesidad diaria del alma, tenedlo en cuenta”.
Cuando los niños/as leo quedan limitados a su realidad física, si se limita y se apaga su propio Sol Divino, que ilumina, que da luz a su propia consciencia y expresión a través de la creatividad se les guía hacia una vida oscura, fría, en la sombra. Los juegos que mejor se les puede ofrecer son los juegos simbólicos, de imágenes, ideas y palabras.
Libremente y sin limitaciones se hacen conscientes de sí mismos gracias a su rápida claridad mental, usando sus propias ideas, pensamientos, sentimientos, para contemplar la totalidad y unicidad que son y a los que hay a su alrededor a través del amor incondicional que emanan.
En la civilización occidental hemos perdido el contacto con la vida simbólica y lo etiquetamos y juzgamos desde el punto de vista religioso que se nos ha enseñado, cuando forma parte de nuestro desarrollo personal. Para muchas personas, sólo hay un domingo al año que se celebra la resurrección, el domingo de Pascua, cuando cada amanecer, la salida del Sol, es el símbolo de la resurrección, un nuevo día lleno de promesas, oportunidades y fe, como practican las personas que se rigen por el Corán o quienes practican Yoga a través del ejercicio “Saludo al Sol”. Todo es correcto si somos conscientes de ello.
Para Leo la vida es ver la salida del sol cada día, la vida es alegría, un misterio, una maravilla y una promesa bajo contrato divino, llena de oportunidades que experimentar.
Con lo cual, bajo estas energías no hay mediocridad, no seguirán las normas de otros porque sí, ni les preocuparán los pensamientos ni juicios que otros hagan sobre ellos porque se rigen por la ley cósmica universal, por Dios. Experimentan directamente la iluminación de la gracia divina.
Es el héroe que habiendo abandonado el mundo inconsciente de las opiniones estériles y de los dogmas formales da un paso adelante hacia el mundo soleado de la experiencia directa y del conocimiento puro, la iluminación.
