Aprovecho para reeditar este artículo publicado en 2016, lo sacaré de la sombra para darle una nueva luz como señala su nuevo título.
La sombra colectiva son aquellos comportamientos, conductas, emociones que quedan ocultos en un grupo o en una sociedad, que no están bien vistos ni son aceptados por todos sus integrantes, juzgándolos como incorrectos porque todo el grupo inconscientemente los tiene incorporados de igual manera.
En la actualidad estamos viviendo diferentes conflictos surgidos a raíz del coronavirus, una pandemia global que no solo ha hecho que se refleje la sombra individual a nivel familiar y grupal, también ha sacado a la luz las sombras colectivas existentes en los diferentes países, reflejándose en sus sociedades a través de sus comportamientos y conductas, como ha sido el caso Floyd, la última gota que ha llenado el vaso de la desigualdad existente en E.E.U.U. y que ha llevado a la concienciación y asimilación global de la supremacía y jerarquía existente de una sociedad en desigualdad.
Esta concienciación, este aportar luz a la sombra da pie al inicio de la transformación e integración de lo que se ha ocultado, generando un cambio positivo en la sociedad o en el colectivo al que pertenezcan.
Vayamos atrás en la historia, al momento en que se dio el primer paso para enseñar de manera oral los mitos y leyendas.
En cada tribu, los jóvenes eran iniciados a través de ceremonias y ritos a aprender las enseñanzas familiares, sociales y espirituales para así pasar a ser adultos. Es lo que se denomina Daydreaming y Cosmogonia, cuya utilización por ejemplo era habitual en las tribus australianas, como vía para conectar y expresar el orden espiritual, natural y moral de la sociedad, en unión con el cosmos, en conexión con la energía divina, reflejándolo en la vida cotidiana del individuo y de la tribu.
Estas enseñanzas forman parte en la actualidad de lo que se llama nuestro inconsciente colectivo, han pasado de sociedad en sociedad, de generación en generación.
Estas visiones adquiridas a través de sus ceremonias y rituales les conectaba con lo divino, con su espiritualidad, aportando información y recursos para seguir cumpliendo la tradición cultural y social establecida, salvaguardando su bienestar colectivo.
Lo reflejaban en su Arte a través de pinturas y esculturas, como expresión de esa conexión con el consciente colectivo y el cosmos, reafirmando su identidad, definiendo las relaciones con otros grupos y preservando los conocimientos ancestrales.
El Arte les era útil también para activar de manera visual estos estados emocionales visualizados a través de sus rituales y ceremonias, cómo por ejemplo, la valentía, sabiduría, fuerza, o voluntad y utilizar dichas capacidades y habilidades cuando apareciesen dificultades o conflictos grupales y sociales.

Serpiente del Arco de St. Martín – Batalla épica con las fuerzas sobrenaturales- Museo Etnológico Barcelona-2016.
Estas enseñanzas forman parte en la actualidad de lo que se llama nuestro inconsciente colectivo, han pasado de sociedad en sociedad, de generación en generación hasta nuestros días, evolucionando, modernizándose, convirtiéndose en lo que desarrolló Carl Jung, los roles arquetípicos, como explica en su libro “Símbolos de Transformación”, analizando los textos espirituales de diferentes culturas o también los arquetipos como pueden ser el Sabio, la Emperatriz, el Loco, o el Mago como explica el libro “Jung y El tarot” Un viaje arquetípico escrito por Sallie Nichols.
Hoy día el rol arquetípico del Mago puede verse representado en el Arte a través de la figura esculpida por Rodin “El pensador” y que refleja el estado meditativo, reflexivo del ser humano.
Para extraer y asimilar la sombra realiza primeramente un viaje a su interior, a su subconsciente, haciendo consciente su comportamiento, dándose cuenta de las emociones que van integradas en ese comportamiento, que en su día aprendió a ocultar porque los padres, o de adultos en la escuela o en el puesto de trabajo tuvo que esconder.
Durante el proceso la sombra se transforma en luz, se integra de manera positiva en nuestra personalidad o en la sociedad en el caso de ser colectiva, formando parte de los nuevos comportamientos y costumbres.
Las figuras de la naturaleza también son símbolos arquetípicos, el Sol, la Luna, el Fuego o las Estrellas, como bien reflejó Van Gogh en “La Noche Estrellada”, símbolos de luz que ayudan a iluminar esa parte ensombrecida inconsciente.

Cosmocaixa – Exposición sobre la evolución del lenguaje y la escritura – 2016
Dando luz a la sombra colectiva, nos ayudamos todos a aumentar nuestra consciencia de que todos somos iguales, más allá de uno mismo, sintiéndonos en unicidad colectiva, si la otra persona no crece yo tampoco puedo crecer.